18 de mayo de 2018

Balneario de Panticosa, un bello rincón de la Val de Tena

Altimetría del Balneario de Panticosa

A mitad ascensión del Portalet y escondida en un lateral de la Val de Tena encontramos esta bonita y por momentos exigente ascensión que tuvo sus días de gloria ciclista allá por el primer lustro de los 80 con dos finales de etapa de La Vuelta, uno de ellos, el de 1983, con una cronoescalada desde Sabiñánigo que ganó el gran Marino Lejarreta. Ese mismo día el legendario Bernard Hinault perdió en la montaña panticuta casi todas sus opciones de triunfo en la general.

El camino hacia este enclave termal se inicia al abandonar la carretera que sube al Portalet, justo antes de llegar a Escarrilla. Su inicio es suave, por buena carretera y con unos primeros kilómetros que se hacen rápidos hasta pasar Panticosa. Antes, pasado el primer kilómetro, dejaremos a nuestra derecha la carretera que se dirige al conocido paso por Hoz, el muro de la Quebrantahuesos. Pasada la localidad panticuta es cuando te metes entre las montañas que realmente conducen al Balneario, que será cuando esta ascensión mostrará su verdadera identidad.

Van a ser prácticamente cinco kilómetros de continua y dura subida, en los que tan sólo se encuentra respiro en las diversas curvas de herradura que adornan esta ascensión. Carretera típica de montaña pero con buen asfalto sobre una pendiente bastante regular que alcanza su mayor inclinación, con varios tramos presentando dobles dígitos, al llegar a la zona de las viseras, que junto a las herraduras que las unen se muestra como la parte más representativa de esta ascensión al Balneario de Panticosa

Una vez arriba el paisaje dará sentido al esfuerzo realizado. Un ibón, al fondo el rehabilitado Balneario y todo rodeado por montañas, como el Garmo Negro y Argualas, que llegan a sobrepasar los 3.000 metros. Hay otros elementos de su polémica rehabilitación que para nada encajan en este bello rincón, como el inacabado parking de la entrada por poner un ejemplo. Una pena, manchas que para nada merece este histórico balneario termal que en su día descubrieron los romanos y que en la actualidad sigue recibiendo miles y miles de visitantes cada año. Entre ellos nosotros, los ciclistas.  


Parte final de la zona de las viseras del Balneario de Panticosa
Zona de las viseras. Al fondo termina la parte dura.
Curva de herradura entre viseras subiendo al Balneario de Panticosa
Curva de herradura entre viseras



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