10 de mayo de 2018

Esperando al Ampriu

En un año marcado por las grandes noticias para el ciclismo en la provincia de Huesca, una de las más relevantes viene marcada por el regreso a la competición internacional de la Vuelta Aragón tras más de una década de ausencia. Una magnífica noticia para el deporte aragonés que gracias al formato de una etapa más o menos por provincia, propuesto acertadamente así por sus organizadores, nos asegura el tener todos los años al pelotón profesional por nuestras carreteras.

En esta edición, la de su renacimiento, recorrerá buena parte de la geografía oscense, ya que además de la etapa pirenaica el segundo día la prueba partirá desde Huesca. Y lo hará en dirección a Loarre, donde bien haría la organización en apuntar la ascensión al Castillo de Loarre como final de etapa para futuras ediciones. Un terreno inexplorado por el ciclismo profesional que bien podría estrenarse en la ronda aragonesa con vistas a una posible aparición en La Vuelta. Ya sabéis, cuestas y turismo. Ahí encaja Loarre a la perfección.

El día de Cerler


Lo sencillo y corto de la etapa hasta Benasque, que viene principalmente dado por no incluir en la primara parte puertos como Cotefablo o Fanlo aprovechando que se sale de Sabiñánigo, o incluso el inédito paso por Ramastué varios kilómetros antes de enfilar el Ampriu, hace que todo se vaya a jugar en los dominios de la estación de ski ribagorzana, donde este viejo conocido del ciclismo y actualmente el techo del ciclismo aragonés con sus 1.930 metros (con permiso de los 2.200 de Llauset y su maltrecha carretera), será el juez de la Vuelta Aragón. Así se ha diseñado y creo que salvo sorpresa mayúscula así será. Es un acierto lo de hacer acabar en alto la Vuelta Aragón, es más, creo que debe de ser algo marca de la casa, pero también creo que el asunto pide algo más de distancia y desnivel.


Etapa reina de la Vuelta Aragón 2018
Perfil de la tercera etapa de la Vuelta Aragón

Cerler, o el Ampriu para ser más exactos, es una cima emblemática en la que han vencido grandes ciclistas, escaladores de la talla de Perico Delgado, Tony Rominger o el Chaba Jiménez, pero que hace años que no ve la llegada del pelotón. No se trata de una ascensión excesivamente dura pero tiene un inicio brutal, al más puro estilo Alpe d´Huez, con continuas rampas que presentan dobles dígitos y que siempre acaban dinamitando la carrera antes de llegar al respiro que supone el paso por el pueblo de Cerler. El segundo tramo de la ascensión es ligeramente más corto pero con una media incluso superior al anterior, lo que en el fondo supone más de lo mismo. Tras un breve descenso, el final hasta la cima del Ampriu es más sencillo de gestionar, claro, siempre que no hayas gastado demasiadas fuerzas por sus laderas o que te estés jugando alguno de los maillots de la Vuelta Aragón...



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